Ailsa Craig es una isla que emerge a unos 15 kilómetros de las costas escocesas. A lo largo de sus 2.190 kilómetros cuadrados se alinean un castillo del siglo XVI en ruinas, construido para defenderse de los navíos españoles, un faro y cuatro casas de campo. Este paraíso de la naturaleza, a más de 335 metros sobre el nivel del mar, es conocido sobre todo por ser, nunca mejor dicho, la piedra de toque de todos los campeones olímpicos de curling.

