El filósofo alemán Friedrich Nietzsche proclamó que “el hombre sufre tan terriblemente que se ha visto obligado a inventar la risa”. Esta cita se ajusta a la perfección a Zuhaitz Gurrutxaga (41 años, Elgoibar). Con tan solo 19 años, tocó el cielo debutando con la Real Sociedad, el equipo de su vida, en Primera División. El problema fue que todo llegó demasiado pronto y la presión por las expectativas estuvo a punto de llevárselo por delante. “Llegué a odiar el fútbol, estaba en guerra con él por todo lo que me hacía sufrir”, explica Gurrutxaga. “Tenía mucho miedo de fallar en el campo y poco a poco eso me llevó a tener problemas de ansiedad, depresión y al final acabé con un severo trastorno obsesivo compulsivo”. Es decir, un TOC, que se origina en pensamientos y miedos que se vuelven obsesivos, lo que afecta a la vida diaria, causando un gran sufrimiento emocional.

