Tienen los principios de la Champions algo del espíritu de la Copa del Rey, esa mezcla de grandes y pequeños con la posibilidad de resultados inesperados, aunque la sorpresa en este caso solo es regalo cuando el que observa el partido no siente la presión de la bufanda del equipo que se la está jugando. La semana dejó sustos de diferente tamaño y desenlace: el Atlético de Madrid cayó ante el noruego Bodo Glimt —“modesto, pero bonito de ver”, escribió Ladislao J. Moñino en su crónica—; el Barça empezó perdiendo contra el Copenhague, llegó al minuto 59 con el empate y marcó tres goles en 25 minutos; el Madrid perdió ante el Benfica (4-2), incluyendo un cabezazo fenomenal en el minuto 97 del portero Trubin, que salió escopetado de su casa en el descuento para tomar la última frente a Courtois.

Seguir leyendo

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *