“Balones a Isco”, repetía una y otra vez Julen Lopetegui en el tramo final del partido del Sevilla ante el Espanyol, donde un sufrido triunfo del conjunto andaluz (2-3) permitió al entrenador vasco mantenerse en el banquillo. Una frase que sonó desesperada pero que revela la nueva identidad que el entrenador desea darle a su equipo. Un grupo liderado en torno a Isco para ganar en Copenhague al rival más fácil, a priori, del Grupo G (21:00, Movistar).

