Habrá excepciones, por supuesto. Por ejemplo, <strong>Murthy </strong>que vive como dios y trabaja como <em>nunca</em>, o la corte de pulpos en el garaje que le acompañan. Todos perdidos, excepto en los restaurantes. O el Director Deportivo, <strong>Corona</strong>, que no podía imaginar en la vida estar donde está. Le cayó del cielo y cada día su trabajo es no perderlo. Sirve a quien le paga, que tristemente es diferente que servir al Valencia CF. O jugadores que nunca podrían jugar en un equipo con el nombre del Valencia CF . Pero de este Valencia esquelético, que ha pasado de musculoso a pigmeo, se quiere ir todo el que se lo puede permitir.

