Si <strong>Saúl </strong>sigue siendo futbolista hoy mucho se lo tiene que agradecer al ángel de la guarda que se le apareció en <strong>Leverkusen </strong>un 25 de febrero de 2015. Un brutal encontronazo con el entonces gigantón central del <strong>Bayer</strong>, <strong>Papadopoulos</strong>, le obligaría a ser evacuado al hospital en vista de su angustiosa imagen sin aguantarse de pie, vomitando y orinando sangre. Su riñón estaba destrozado, pero por suerte, allí esperaba <strong>Jürgen Zumbé</strong>. MARCA localizó ayer al doctor experto en urología que devolvió a la vida al ilicitano. Su testimonio es sobrecogedor.

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