Aunque ahora sean todo palos y críticas, soy el que mejor conoce a mi hermano. Con su trabajo y sacrificio, la vida le pondrá en el lugar en el que se merece. Es cuestión de tiempo», decía Fernando González, el hermano de Pedri, mientras trataba de proteger al futbolista canario de la avalancha de comentarios destructivos que se habían cebado con él. Tras una primera temporada en el Barça que lo llevó al límite, las lesiones comenzaron a perseguirlo, y con ellas, una leyenda urbana sobre su supuesta vida desordenada: salidas nocturnas, fiestas y un rendimiento irregular que nada tenía que ver con la realidad.

