Marc André Ter Stegen, de 33 años, jugará cedido en el Girona hasta final de temporada. Una solución a tres bandas que necesitó de la complicidad entre el cuadro del Girona y el Barcelona, además de la necesidad del portero alemán para coger ritmo de cara al próximo Mundial. La salida del capitán no representa un alivio económico para la entidad azulgrana, pero sí un descanso emocional para Hansi Flick y la gestión del vestuario. Míchel y Quique Cárcel, entrenador y director deportivo del Girona, respectivamente, ganan un portero histórico mientras meditan cómo compensar a Pablo Gazzaniga. El argentino, en cualquier caso, sabe que tiene un partido en su agenda: jugará ante el Barcelona después de que el club azulgrana incluyera en el contrato la cláusula del miedo, de modo que el alemán no podrá ser alineado ante el equipo azulgrana.

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