La gente nunca dejó solo a su equipo. Siempre estuvo presente el deportivismo en los años de hierro que atravesó no solo el club sino también su afición y, en definitiva, una ciudad que late en blanquiazul. Por eso A Coruña vibra estos días con la Copa del Rey, con un duelo de octavos de final contra el Atlético que de alguna manera entronca con la edad dorada de un club al que se ha subido, entusiasta, una ola de jóvenes aficionados que conocen las glorias del equipo por el relato de sus padres y se sumergen en ellas a través de visitas recientes de referentes como Djalminha o Bebeto. Pero el tiempo pasa. El pasado mes de mayo se celebraron 25 años del título de Liga. Y Alfredo Santaelena, la mano inocente que en sede federativa deparó el enfrentamiento entre dos equipos a los que hizo campeones de Copa, marcó el eterno gol que le dio el primer título de su historia al Deportivo hace ya casi 31 años. Hay gente que ya acuna la siguiente generación en A Coruña que no recuerda a un equipo ganador que miraba a los ojos a los grandes de España. Para todos ellos este Deportivo-Atlético en Riazor (21.00; Movistar+) es especial.

