El cariño cotiza alto en las carreras por montaña. La herramienta del Trail Zoquetes para hacerse un hueco en el calendario nacional para bajar el roscón en la segunda semana de enero ha llevado al corazón de Teruel, a una de tantas comarcas en convalecencia demográfica de Aragón, en 2026 a más de un millar de corredores. La cifra, ya de por sí respetable por el esfuerzo del desplazamiento, es encomiable porque no hay dinero de por medio. Pocos eventos pueden presumir de tanta participación sin un solo euro en premios y sin que los corredores élite reciban una cantidad fija solo por ponerse el dorsal. Es el pequeño milagro de un lugar que ha convertido su curioso nombre, más casual de lo que parece —no es por el apelativo cariñoso, sino porque pasa por una parcela denominada así— en motivo de orgullo para el pueblo de cabecera, Alcorisa, un lugar que ha utilizado el deporte y la naturaleza para exhibir una vitalidad muy por encima de su escaso padrón, de poco más de 3.000 habitantes.

