Vinícius volvió a sonreír. Y no fue una sonrisa cualquiera. Fue de esas que liberan. Otra vez en Arabia. Otra vez contra el Barcelona. Otra vez en una final de la Supercopa de España. En el mejor momento de su carrera deportiva, el brasileño arrancó el año en el que estuvo más cerca que nunca de ganar el Balón de Oro con un hat-trick que regaló el título al Madrid. Esta noche, dos años después, puso la primera piedra de un resurgir tras prometer al madridismo un 2026 cargado de títulos.

