Mientras el mundo mira hacia Venezuela tratando de decidir si lo que allí ocurre tiene algo que ver con la liberación de un pueblo o con una mutación del colonialismo de siempre, el fútbol español vuelve a hacer las maletas rumbo a Arabia Saudí, como esos pájaros que migran hacia zonas más cálidas cuando el frío empieza a torcerles el pico. Vuelve a Arabia, vuelve. Porque esta columna ya la hemos leído antes. Es la misma de todos los años por estas fechas desde que Luis Rubiales y compañía decidieron monetizar un “torneo que estorbaba”, si acaso con algunos matices o variaciones en el decorado.

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