La armada de Toyota, la más temida por los equipos rivales en la categoría de coches del Dakar, dio el primer golpe de autoridad en la prueba durante la segunda etapa de 400 kilómetros contra el crono entre Yanbu y Al Ula. El estadounidense Seth Quintero, de 23 años y llamado a ser el relevo generacional de la vieja guardia del rally, se impuso en la especial del día con un tiempo de 3h57m16s. Su victoria fue la guinda de una emboscada casi perfecta de los japoneses, que colocaron hasta cinco vehículos por encima de la competencia, pero no pudieron agarrar el liderato de la carrera.

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