Conforme Iga Swiatek impone su puño de acero (6-2 y 7-6(5), en 1h 51m) y volatiliza toda esperanza para a tunecina Ons Jabeur, el orgullo africano de estos días en el tenis, hay quienes se plantean la posibilidad de que Nueva York haya supuesto un torneo bisagra entre el ayer y el mañana. Ya hay campeona, y quién sabe si relevo de verdad. Se marchó por todo lo alto Serena Williams, es decir, se fue una época, un imperio, una ganadora imposible de reproducir, y sigue ahora elevando el vuelo la polaca, que por primera vez hace cumbre en Nueva York y se redimensiona: son 21 años en el DNI, ya tres grandes en dos superficies distintas, obtenidos en un margen de tres años. ¿Quién da más? Fácil: Nadie.

