Cuando Miki Vukovic ascendió al Pamesa Valencia a la ACB en 1996, antes de dar la sorpresa en la Copa del 98, no se fijó como objetivo ningún título. Su reto era llenar la Fonteta. O, dicho de otra forma, asentar el club sobre una masa social que terminaría por elevar al equipo. Si el añorado entrenador —fallecido en 2021— asomara hoy por Valencia, se caería de espaldas: el Valencia Basket, que este martes recibe al Partizán (20.30, Movistar+ Deportes), va segundo en la Euroliga y tercero en la ACB después de haber disputado la final de la pasada temporada. Pero más allá de los números, él, que siempre empezaba las ruedas de prensa hablando de los números, se deleitaría con el fastuoso Roig Arena y los 12.219 aficionados que acuden de media a los partidos.

