Monchi, director general del Sevilla, saltó al césped para saludar al cuerpo técnico y los jugadores después del agónico triunfo de su equipo. Una victoria asentada en un buen primer tiempo ante un Espanyol muy flojo en defensa y un ejercicio de resistencia en el segundo, cuando el conjunto andaluz aguantó un auténtico asedio de su rival con un jugador menos por la expulsión de Lamela en el minuto 84. El Espanyol, con dos ocasiones clarísimas en un alargue eterno de 100 minutos, mereció el empate en dos claras ocasiones de Joselu y Cabrera. Respiró el Sevilla porque los tres puntos dan mucho aire a un cuestionado Julen Lopetegui.

