Brinca Carlos Alcaraz y cruza un nuevo umbral. La rebelión final de Frances Tiafoe se resquebraja y queda en agua de borrajas, como un bonito aderezo que el retrasa el irremediable desenlace de una noche que contorsiona la carrera del español, a un solo manotazo ahora de atrapar el doble sueño. La remontada (6-7(6), 6-3, 6-1, 6-7(5) y 6-3, tras 4h 19m) le guía hacia un cara a cara el domingo (22.00, Eurosport) con el noruego Casper Ruud, que previamente ha derrotado al ruso Karen Khachanov (7-6(5), 6-2, 5-7 y 6-2) y simboliza el último candado a abrir hacia la gloria: si pone el lazo al torneo, Alcaraz elevará su primer Grand Slam y ascenderá a la cima de manera simultánea. En Nueva York, el tenis quizá barrunta algo grande.

