En el juego del tenis, las dos características que se han superado en medida cada vez más creciente a lo largo de la historia han sido la potencia y la velocidad del impacto. Crecí como jugador y, posteriormente, como entrenador admirando a los grandes tenistas de antaño y sorprendiéndome por esa rapidez con la que ya golpeaban a la pelota. Hoy día, cualquiera que tenga la curiosidad de ver en Youtube partidos de John McEnroe, Björn Borg, Ivan Lendl o Jimmy Connors se sorprenderá de la lentitud de sus ejecuciones en relación a lo que se ha convertido el tenis actual. Es la pátina del tiempo que, lejos de desmerecer a los míticos jugadores, va imponiendo una evolución natural.

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