El Real Madrid llega a Mendizorroza con el agua hasta el cuello. Cada pase, cada decisión, cada balón, pesa más que nunca. Xabi Alonso sabe que no hay margen de error: su equipo necesita reaccionar, y lo necesita ya. La irregularidad y las derrotas recientes han puesto al conjunto blanco contra las cuerdas. Una victoria en Vitoria no sería solo un triunfo más; sería un alivio, un respiro, un paso necesario para mantener viva la ilusión y la confianza en un proyecto que hoy camina por la cuerda floja.

