La Euroliga se ha convertido en una jungla que devora entrenadores. En menos de una semana, Igor Kokoskov perdió su puesto de trabajo al frente del Anadolu Efes, Ettore Messina cedió el asiento en el banquillo del Olimpia Milano y Zeljko Obradovic dijo basta después de siete derrotas en las últimas ocho jornadas de la competición europea. Tres nombres ilustres en el paro cuando no se ha llegado ni siquiera al ecuador de la fase regular de una competición feroz por el alto nivel de los equipos y el aumento este curso a 20 conjuntos. Un calendario asfixiante que no concede un respiro para preparar los encuentros y la alta exigencia en las grandes entidades provoca que una mala racha ponga en tela de juicio a los técnicos. Y la oleada de despidos o renuncias ha abierto el baile. Unos salen y otros entran, y en esa rotación es Pablo Laso quien vuelve al ruedo, nuevo entrenador del Anadolu Efes.

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