De menos a más, el Atlético salió airoso de su visita a Eindhoven. Ganó cuando tiró de pierna firme para robar y se serenó para construir. Empezó encajando rápido el equipo de Simeone, pero se rehízo hasta doblegar a un PSV que se desplomó tras conceder el primer gol de Julián Alvarez por un error de Yarek. Hancko y Sorloth parecían haber dado cuenta del campeón holandés, pero un tanto de Pepi a falta de seis minutos le puso el corazón en la boca. Obispo tuvo el empate, pero no acertó a poner bien la bota a un metro de la línea de gol. El PSV apretó hasta el final.

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