Osasuna, según cantan sus aficionados, nunca se rinde. Y Rubén García, tampoco. El rojillo, que pasa por un delicado momento personal, se sobrepuso a todo y fue decisivo ante el Levante. Primero dio una asistencia y después marcó un gol. Ganaron los navarros en El Sadar y pusieron fin a una mala, y larga, racha de seis partidos consecutivos sin conseguir el triunfo en LaLiga, una dura travesía en la que sólo habían sumado dos puntos de 18. Ahora, salen de la crisis y se alejan un poco del descenso. El triunfo rojillo se convierte en el drama granota. No funcionó en el Levante el ‘efecto Álvaro del Moral’. El equipo suma una nueva derrota, la quinta seguida, y es colista.

