Perdía el Madrid en Tenerife a 2.9 segundos, 70-69, pero tenían el último tiro. Todos sabíamos que el balón iría a Llull y se la jugaría, y así pasó. Maledon puso el balón en juego, Llull recibió, botó, encontró el hueco y lanzó a tres décimas. El balón, tras estrellarse en el tablero, entró sobre la bocina, dando la victoria al Madrid… su enésimo milagro en una jugada que para muchos es un tiro imposible pero que él hace que parezca muy fácil. Llull, de nuevo, fue el ‘increíble’.

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