El Real Madrid ofreció su mejor versión en un escenario grande y exigente. Allí donde Mbappé situó su punto más bajo como madridista, el francés cuajó una actuación estelar, con una asistencia y un doblete. Su primer tanto, el que abrió el duelo, extraordinario, resume la calidad y la potencia incontenibles del francés, que se redimió como un pecador en La Catedral.  

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