El plan de Antonio Rüdiger para regresar a los terrenos de juego saltó por los aires antes incluso de ponerse en marcha. La hoja de ruta diseñada tras su lesión hablaba de un retorno progresivo: 10 minutos en su primer partido, 20 en el segundo… Y así hasta completar el proceso sin riesgos. Sin embargo, la plaga de lesiones que golpea a la plantilla en el centro de la defensa volvió a poner al central alemán en una situación que ya conoce demasiado bien, la de tener que forzar.

