Hansi Flick pasó del cabreo con el club a la decepción con su equipo. Y, por ahora, no encuentra respuestas. Ni en los despachos ni en el vestuario, solo a la espera de que recuperen la mejor forma Lamine Yamal, Pedri y Raphinha. El catalán desequilibra, el canario piensa y el brasileño presiona. Justo lo que necesita el Barça en este segundo curso. “No tenemos ni el control ni la intensidad del año pasado”, subrayó el alemán tras el partido ante el Alavés, última escala del Barça antes de defender el primer puesto en la Liga contra el Atlético (21.00. Movistar).

