El Real Madrid volvió a la versión mustia y desinteresada de las últimas semanas, como si la Champions fuera un espejismo, para sumar un empate triste, tratando de enmendar en 30 minutos todo lo que concede, por desidia o por suficiencia, en la hora precedente. Ni siquiera las victorias de todos sus rivales ligueros (Barça, Atlético y Villarreal) motivaron a los blancos para responder como se espera de un líder. Claro, ya no lo es. El Girona, que empezó la jornada en descenso, sacó una buena versión y aprovechó el talento de Ounahi para sumar un punto reparador, donde todos sumaron para contener al coloso blanco.

