En el paseíllo de Carlos Alcaraz hacia la tarima desde la que departe no se adivina el agotamiento que sí va por dentro. El paso tiene brío pese a las 5h 15m de refriega con Jannik Sinner en la central de Nueva York, donde se ha vivido una noche eléctrica, épica e histórica. El español, de 19 años, ha logrado el pase a las semifinales del torneo y está tan feliz como emocionado. Aspira a su primer major y al número uno, un dos en uno, aunque de momento su horizonte se reduce a Frances Tiafoe, un pegador que viene pisando fuerte estos días.

