En noches como la de Atenas, cuando el estadio se vacía y solo queda el eco de los goles, hay futbolistas que no solo se llevan el balón a casa: también se cargan un equipo entero sobre los hombros. Kylian Mbappé salió del partido con el balón del póker bajo el brazo, el trofeo de MVP en la mano… y, aun así, tuvo espacio para convertirse en el escudo espartano que necesitaba el vestuario del Real Madrid.

wf_cms.rss.read_more

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *