En Palmeiras siempre hablaron de Estevao Willian (Sao Paulo, 2007) con una mezcla de admiración y asombro, como si estuvieran presenciando el nacimiento de algo grande. Quienes lo vieron crecer dentro del club recuerdan que no era solo un talento precoz, sino un chico que irradiaba una energía especial. Así contó a MARCA su descubridor, Joao Paulo Sampaio, director del fútbol base del Palmeiras, en el Mundial de Clubes. Y es que a sus 16 años ya era la joya de la corona verdiblanca gracias a una sonrisa desafiante que anunciaba que estaba listo para intentar algo más, algo diferente. De ahí que en Brasil le pusieran el mote de ‘Messinho’.

