El soleado otoño griego recibió al Madrid en el viejo puerto de Atenas, El Pireo, lejos del frío de la meseta castellana, donde los blancos se han ido encogiendo en las últimas semanas. A media tarde de este martes, el equipo de Xabi Alonso aterrizó a orillas del Mediterráneo perturbado por la primera crisis de la temporada. Ha perdido el juego, los resultados y, lo que es peor, la figura del entrenador se ha debilitado.

