Flavio Cobolli, brazos en cruz, sacude Bolonia: él, el mismo que dos noches atrás las pasó canutas contra un belga y al final lo salvó, se erige otra vez como autor entre sudores. Quedará su firma. Quién lo hubiera dicho, pero así funciona esta Copa Davis de hoy, más propicia para los jornaleros que para las figuras. Era la España del Pueblo contra la Unidad B de Italia, punto en común, y en esas prevaleció la reacción del chico de Florencia ante el enérgico Jaume Munar, impositivo hasta que hasta que momentáneamente regresó a otra maldita realidad. Se ensució el juego. Mal momento. 1-6, 7-6(5) y 7-5, en 2h 56m. Antes había caído Pablo Carreño contra Matteo Berrettini por 6-3 y 6-4 (en 1h 17m). Italia, pues, lo celebra como campeonissima.

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