En 1985 un entrenador llamó en noche cerrada a la puerta del hogar familiar de un futbolista de 13 años. Le abrió el padre del muchacho, el técnico se adentró en la casa y fue a la habitación del jugador, que ya dormitaba. Le vio las piernas y fue suficiente para reclutarle para los colores de Newell’s. Así se conocieron Marcelo Bielsa y Mauricio Pochettino. Ahora dirigen a Uruguay y Estados Unidos. Esta semana, en un amistoso de consecuencias, los norteamericanos humillaron por 5-1 a sus rivales, una derrota que ha dejado a Bielsa al borde del precipicio antes del Mundial.

