Hay golpes que te paran en seco y, aun así, te obligan a levantarte más fuerte. Bruno Iglesias lo sabe bien. El canterano del Real Madrid, que este año volvió a enderezar el rumbo gracias a la confianza de Arbeloa, volvió a sentir ese chasquido cruel que ya conoce, ese recordatorio de que el fútbol también te examina en los días buenos. Ahora, deberá aprender a convivir con el dolor mientras sigue adelante. Como Jude Bellingham.

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