Primoz Roglic no se ha recuperado a tiempo, magullado y con quemaduras importantes en el brazo, el hombro, la mano y el muslo derecho, secuelas de la caída que sufrió este martes en Tomares, cuando atacó al pelotón a falta de 2,8 kilómetros. Feroz, consciente de que la Vuelta pasaba por atacar y por hacer tiritar a un Evenepoel que suma 11 jornadas con el maillot rojo, el esloveno llegó a abrir brecha, estupendo arreón para enseñar la matrícula a todos menos a cuatro valientes que llegaron a meta ocho segundos por delante del pelotón. No ocurrió lo mismo con Roglic, que patinó sobre el asfalto cuando apenas le quedaban unas pedaladas para cruzar la bandera a cuadros, de bruces al suelo, gafas rotas y mono de trabajo con agujeros, sangre por doquier. Una caída que, superada la noche, le ha pasado la peor de las facturas porque no podrá seguir en la Vuelta. Así lo confirmó Jumbo, ausente ya el esloveno en la línea de salida de Aracena. “Desafortunadamente, Roglic no estará en la salida de la etapa 17 como consecuencia de la caída”, confirmaba el comunicado oficial.

