Soy solo un chico normal de Liverpool que ha cumplido su sueño”. Esa frase, pintada sobre un muro en las inmediaciones de Anfield, se había convertido durante años en un símbolo de orgullo local. Era el mural dedicado a Trent Alexander-Arnold, uno de los hijos pródigos del barrio, el chico que creció en las calles de West Derby soñando con vestir la camiseta del Liverpool… y que lo consiguió

