David Hubert, el entrenador del campeón belga Union St-Gilloise, se retrepa sobre su asiento en la sala de prensa del Metropolitano. Tiene 37 años y solo lleva cinco partidos al frente del conjunto más peculiar de esta Champions League. Su dueño, el matemático inglés Tony Bloom, aunque ahora diluido en el accionariado para no incumplir la normativa de multipropiedad de clubes de la UEFA, hizo fortuna con el póquer y las apuestas en línea mediante el desarrollo de modelos matemáticos.

