Han pasado más dos décadas desde que un chico de Tolosa levantó la Champions en Estambul. Xabi Alonso tenía 23 años y un acento ‘british’ que bien podría ser el de un estudiante Erasmus recién llegado a Liverpool. Aquella noche se plantó frente a Dida, lanzó el penalti, vio cómo el portero lo detenía y fue el primero en llegar al rebote. El balón cruzó la línea y, con él, cambió el destino de una final inverosímil. El Liverpool de Rafa Benítez remontó un 0-3 al Milan y escribió una de las epopeyas más improbables del fútbol europeo.

