Para Hellen Obiri, que ataca feroz a Sharon Lokedi en el último kilómetro por las cuestas de Central Park soleado, el tiempo es el objetivo. La conquista acaba allí, en la victoria que consigue, su segundo triunfo en el maratón de Nueva York a los 35 años, en el récord de la prueba hacia el que le empujan la brisa de la Quinta Avenida mientras sigue pegada a su espalda la zancada de su rival y compatriota keniana, y el deseo. También lo alcanza: 2h 19m 51s, la primera mujer que baja de 2h 20m en uno de los maratones más duros, 42,195 kilómetros por Staten Island, Brooklyn, Queens, el Bronx y Manhattan por la Primera Avenida atravesando Harlem, puentes curvos, cuestas, y sin liebres, ni masculinas ni femeninas. Sol frío. Ni una nube. 13 grados. “Ha sido un juego mental”, dice la atleta keniana que se entrena y vive en Boulder, en las Montañas Rocosas de Estados Unidos. “Cuando iba detrás de Lokedi me iba diciendo, paciencia, paciencia, espera a tu momento, espera a Central Park”.

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