Empezó el domingo octavo y lo acabó segundo el Manchester City, que sumó los puntos (3-1) y desbancó al Bournemouth, el equipo más intrépido de la Premier, guiado como está por la fe de su entrenador Andoni Iraola que envía a su equipo a campo contrario para acelerar los corazones de los jugadores rivales, que juegan siempre con el aliento de un oponente encima. En el Etihad se presentó para defender una segunda posición en la tabla, una heroicidad si se considera que hasta hace diez años no habían logrado estrenarse en la máxima categoría del fútbol inglés. No tiene la heráldica propia de la nobleza del fútbol de las islas, pero pocos a día de hoy juegan con más valentía, incluso a veces con mayor temeridad. No le va mal. Hasta esta jornada apenas le había ganado el Liverpool en el partido que abrió el campeonato. De agosto a noviembre el Bournemouth se ha ganado el respeto de todos porque además no sólo madura su idea futbolística en el tercer año con el técnico vasco sino que ha sabido moverse en el mercado para vender caro (ingresó 170 millones de euros por tres de sus zagueros del curso pasado) y reinvertir en futbolistas jóvenes y talentosos que dentro de poco seguirán alimentando esa rueda.

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