Igual que el marco político avanza de nuevo hacia el bipartidismo, la Liga camina hacia una resolución en la que harán falta en torno a los 100 puntos para llevarse el campeonato. Eso significa que<strong> vamos hacia un Madrid-Barça de manual, de los de antes. La vuelta del Barça a su estatus propicia este nuevo/viejo orden</strong>. Tras dos años sin competir por el título, la ingeniería financiera del amoratado Laporta, con sus palancas y sus cosas, ha forjado una plantilla competitiva. El agujero económico es una sima profunda pero<strong> el aficionado azulgrana no ve los goles de Lewandowski pensando si el club está en la ruina</strong>.

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