A sus 24 años, Vinicius Rangel Costa representa una de esas historias de esfuerzo que, en ocasiones, se ven truncadas por un revés inesperado. Nacido el 26 de mayo de 2001 en Cabo Frio, un municipio costero del estado de Río de Janeiro, el brasileño creció en un entorno humilde, lejos de los grandes centros de desarrollo ciclista. Su pasión por la bicicleta llegó pronto, casi por casualidad: un primo le animó a probar suerte en una carrera local y, con apenas 13 años, completó 100 kilómetros que marcaron el inicio de su aventura sobre dos ruedas. «Me dicen que no soy negro como el futbolista», decía a MARCA durante el Mundial de Bélgica.

