Un terremoto sacude al baloncesto europeo. El temblor es político: la exclusión de los equipos rusos desde la invasión de Ucrania y el éxodo primero y el regreso a partir del 1 de diciembre de los clubes israelíes a su casa en medio de la masacre en Gaza. Y deportivo: el desembarco de la NBA en 2027 de la mano de la FIBA. Los diversos actores toman posiciones ante un futuro muy incierto, especialmente por las consecuencias para la gran competición de clubes, la Euroliga. Algunos conjuntos abandonan la vieja Copa de Europa por la Champions, puerta de entrada de la NBA europea. Los colosos griegos y turcos parecen ser fieles al poder actual. Otros, como el Madrid, miran con buenos ojos a la nueva criatura. Y, en medio del caos, emerge un protagonista inesperado. Es el Dubai Basketball.

