Hace diez años, dos de los grandes mitos del motociclismo mundial protagonizaron un incidente que transformó para siempre la especialidad, un encontronazo bautizado internacionalmente como el Sepang Clash, el choque de Sepang. Todavía hay quienes defienden hoy que no hubo patada de Valentino Rossi a Marc Márquez, y tanto la afición como miembros del paddock de MotoGP mantienen tesis opuestas sobre lo que ocurrió aquel día en el GP de Malasia, más allá de lo que cuentan las imágenes. Posturas irreconciliables hasta entonces, inéditas en la disciplina, más propias de un Madrid–Barça como el que se disputa este domingo en el Santiago Bernabéu.

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