Se acostumbra a celebrar cuando Lamine Yamal se convierte en un futbolista extraordinario: es el jugador más joven en ganar una Eurocopa (17 años y un día), tiene también el récord de precocidad al coronarse como el más joven en comenzar desde el inicio un partido de la Champions League y, nada más cumplir los 18 años, se adueñó del dorsal 10 del Barcelona, símbolo de su protagonismo en el equipo y, esencialmente, también en el club.

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