Kylian Mbappé y Lamine Yamal, el pasado abril en la final de la Copa del Rey entre Real Madrid y FC Barcelona.

En una sociedad polarizada que ha olvidado que en el medio está la virtud, un Madrid-Barça colma las peores expectativas. El fútbol es un espectáculo que necesita del bien y del mal, de modo que los debates, de un modo primario, pretenden discernir quién tiene la razón moral. En ese combate los buenos, obviamente, son los nuestros.

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