A veces, para encontrar la luz, hay que alejarse un poco de ella. Nico Paz lo entendió mejor que nadie. Dejó el brillo del Santiago Bernabéu por las montañas de Como, buscando minutos, voz… y sin alejarse de la máxima exigencia. Y lo que ha encontrado en Italia es mucho más que eso: ha encontrado su lugar.

