Después de 32 días hospitalizado tras la hazaña de dirigir a Alemania, campeona del Europeo 2025, aquejado de una pancreatitis, Álex Mumbrú (Barcelona, 1979), ya en casa, rompe su silencio. Se encuentra bien, restablecido, cogiendo fuerzas, ganando peso poco a poco (perdió casi 18 kilos en el proceso) y pensando en volver a su actividad normal después de la ‘locura’ que fue coger el alta voluntaria para estar con su equipo en la fase final del campeonato en Riga. Compromiso a prueba de bomba. Honestidad brutal con un cargo y un trabajo, el de entrenador. “Con la información que tengo ahora sobre la enfermedad, lo volvería a hacer”.

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