
La pared norte del Jannu Este no habrá sido el último gran problema sin resolver del Himalaya pero sí uno que parecía irresoluble, enquistado en el tiempo, un desafío que sumaba ya 34 años de intentos frustrados, una fábrica de leyendas que, tantas veces evocadas, alteraba los nervios de los alpinistas más templados. Ahí figuraban las muertes de los eslovenos Damian Vidmar y Bojan Pockar o la retirada al límite del gran Tomaz Humar en 2004. Nada que pudiese impresionar a Benjamin Védrines, que destaca ya como un alpinista inclasificable, uno que está cambiando las viejas reglas del juego del alpinismo hasta la incomprensión. Definitivamente, existirá un antes y un después de la irrupción del joven guía francés (33 años) en la élite de la disciplina.




