¿Dónde reside el interés del deporte y del fútbol, en particular? Probablemente, al menos eso afirmarían los más puristas de la perspectiva técnica, en llevar las capacidades y talentos físicos a un superior grado de excelencia; en cambio, los que contemplan el deporte desde una perspectiva ética destacarían una serie de valores que fomenta o de los que se nutre: esfuerzo, solidaridad, capacidad de superación, etc. Sin embargo, lo que probablemente conduzca a que ciertas disciplinas deportivas sean seguidas apasionadamente por millones de aficionados no sea ni una cosa ni otra. El fútbol, en concreto, representa algo más. Su popularidad y la pasión que suscita entre los aficionados no estriba en las cualidades técnicas que despliegan los futbolistas como tampoco en la belleza y emoción del propio juego, y por la profusión de lacras, como la excesiva competitividad o la violencia, tampoco en los valores que alberga.

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